- Condicionar nuestro valor personal a los logros alimenta una sensación constante de insuficiencia, culpa y ansiedad.
- Los modelos de éxito en redes sociales refuerzan la idea de que cualquier pausa es tiempo desperdiciado.
- El ocio y el tiempo sin objetivos son necesarios para la recuperación mental y habilitan la creatividad.
- Reconocer cuándo bajar el ritmo nos permite tomar decisiones conscientes y tener una relación más amable con nosotros mismos.
1. Cuando nuestro valor depende de lo que producimos
En tiempos en los que la salud mental se encuentra fuertemente atravesada por síntomas de ansiedad, estrés y depresión, muchas veces vinculados a las exigencias de productividad, resulta importante poder detenernos y revisar cómo estamos viviendo, en qué invertimos nuestro tiempo y qué lugar ocupa nuestro propio bienestar.
La exigencia constante por producir y alcanzar objetivos no solo puede afectar nuestro descanso y generar agotamiento, sino también la forma en que nos valoramos.
La sobreexigencia, la comparación constante con los demás, la insatisfacción, la sensación de “deber hacer” y la dificultad para permitirnos descansar pueden llevarnos a sentir que nuestro valor depende de nuestros logros.
Así, cuando una situación no sale como esperábamos o no alcanzamos aquello que nos habíamos propuesto, puede aparecer una sensación de insuficiencia que se manifieste a través de culpa, vergüenza o ansiedad.
La sobreexigencia y la insatisfacción nos llevan a creer que nuestro valor depende de los logros, transformando el error en culpa e insuficiencia.
3. Reivindicar el derecho al descanso y al aburrimiento
Sin embargo, tener momentos de ocio y de pausa también es necesario. El tiempo libre permite descansar, alejarnos por un momento de las exigencias cotidianas, conectarnos con el presente y, también, dar lugar al aburrimiento, que puede favorecer la creatividad y nuevas formas de pensar.
El descanso no es una recompensa condicional que se deba ganar tras cumplir una lista infinita de tareas, sino una necesidad humana fundamental.
Tener momentos de ocio y pausa es necesario: el aburrimiento favorece la creatividad y abre paso a nuevas formas de pensar.
4. Construir una relación más amable con nosotros mismos
Cuidar nuestra salud mental también implica reconocer cuándo necesitamos bajar el ritmo, descansar y recuperar espacios que no estén destinados a producir ni alcanzar objetivos.
Poder registrar nuestras necesidades y hacerles lugar nos permite tomar decisiones con mayor conciencia y construir una relación más amable y compasiva con nosotros mismos.
Aviso de divulgación profesional: Este artículo ha sido elaborado por profesionales de la salud mental con fines estrictamente psicoeducativos y orientativos. No reemplaza ni constituye una consulta diagnóstica, pericial o de tratamiento psicoterapéutico individualizado. Si te sentís en situación de crisis o sufrimiento emocional, te sugerimos contactar a un profesional matriculado o recurrir a las líneas de asistencia de tu región.


